Este jardín de 3.000 m² se diseñó para una familia con niños en un condominio de club de golf en Requínoa, en una casa proyectada por el arquitecto Cristian Olivos. El jardín se planteó como parte de la casa y no como su telón de fondo, con un patio interior de ginkgos junto al fogón, un sector de juegos de piso duro para los niños y la vista a la cancha de golf incorporada al diseño. Las especies se eligieron por su arquitectura propia, sin necesidad de poda de contención.
El resultado es un jardín que la familia usa de día y de noche, solo y en familia. El patio de ginkgos se volvió una extensión real de la casa, y el otoño, con el liquidámbar y los arces en rojo y naranjo, se transformó en una de las estaciones más atractivas del jardín. La mínima poda y el bajo consumo hídrico se mantienen como criterios de fondo, sin depender de intervención constante.
Integración del entorno y el golf
Coherencia arquitectónica
Sostenibilidad y libre crecimiento
Zonificación con enfoque otoñal

















METROS CUADRADOS
UBICACIÓN
SERVICIO
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